La Iluminación 6969

lunes, 10 de abril de 2017

El Timo de M. Quesili en Creator Club


Sigue el relato CreATor Club en Antroom

En el restaurante les tienen reservada una coqueta mesa para dos y M. Quesili pide un plato y Kefalo, siguiendo su ejemplo, pide el mismo.
Kefalo se da cuenta que M. Quesili es de buen comer y si pide un sólo plato es por que es practicante del "casrestaurant", moda que consiste en ir al restaurante ya algo comido desde casa y así adelgazar la cuenta aunque a lo largo de la velada se dará cuenta que esto último no es el caso ya que M. Quesili no para de beber.
Una vez la comida servida y después de los consabidos comentarios sobre las excelencias de su elección M. Quesili retoma su relato.
- Como te iba diciendo antes, la credulidad producto de mi tontura me llevó a ser víctima de un grave engaño que me trastornó.
- Un cliente, buen gastador, del bar en donde trabajaba me hizo una proposición indecente. Resulta que yo quería amueblar un piso y me ofreció regalarme los muebles si accedía a tener sexo con él durante una semana. Después de pensármelo y repensármelo y viendo que iba en serio e insistía accedí. A la semana, una vez cumplida mi parte del trato, fuimos a un tienda buena de muebles y escogí una buena cantidad de ellos y no baratos precisamente. Previamente el canalla me había pedido mis datos diciendo que los necesitaba para el trámite y así en la tienda ya tenían la documentación preparada y sólo tuve que firmar. Me engañó diciendo que lo que firmaba era la entrega de los muebles en mi domicilio. Ni por un momento se me ocurrió desconfiar, incluso delante del dependiente dijo que él me regalaba los muebles, además me había hecho creer que era un gran empresario. Cual no fue mi sorpresa cuando al mes me llegó el primer recibido de los muebles, que eran a pagar en "cómodas" mensualidades en cinco años. A mi pareja le había dicho que los muebles me los regalaba un tío y la verdad, por supuesto, no se la podía contar, así que me tuve que cargar el muerto y hacer mil enredos para pagar sin que se enterase. El criminal estafador no sólo no había puesto un duro sino que se llevó además una sustanciosa comisión a mi costa. El resultado de la odisesa para mi fue cargarme con una gran deuda y perder mi virginidad anal... y menos mal que una amiga me presto una crema after anal buenísima.

- Me parece una experiencia espantosa, comenta Kefalo. Si me hubiese pasado algo parecido no puedo imaginar como hubiese reaccionado.

- Yo me hundí, me sentía idiota de remate y me puse a leer libros de auto ayuda, quería superar mi imbecilidad.
- Venciendo mi vergüenza me quise desahogar y a las dos semanas fui a contarle la historia a la única persona a la que podía confiar algo así, Tu. Creo que no te había comentado que Tu se dedica a a asesorar sobre un Curso En Videos Como Abrir Un Restaurante , útil para emprendedores y propietarios de un restaurante. ¿Y qué te crees que me dijo? Pues que había tenido una gran suerte, que la tontería puede salir mucho más cara. - Qué gracia, le dije, como tú no eres tonto, estas cosas no te pasan, y me largo esta perorata.

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